
Cerebro
Una vez más gracias a estudios sobre ratones hemos aprendido algo más sobre el cerebro. En concreto parece ser que una parte de nuestro cerebro llamada hipocampo (donde almacenamos los recuerdos a corto plazo) va haciendo espació para nuevos recuerdos gracias a las nuevas neuronas, que van modificando la estructura de esta parte del cerebro y facilitando el paso de la información del hipocampo al neocortex.
¿Qué significa esto? Pues que el cerebro para mantener nuestra capacidad de aprender y absorber información tiene que ir haciendo espació y pasando la información “esquematizada” al disco duro grande del cerebro, el neocortex (algo tendrán que ver los sueños en estos procesos).
Si alguna parte de este proceso falla nos podemos encontrar con varios problemas que seamos incapaces de aprender o que seamos incapaces de retener la memoria (en ambos casos el problema es bastante grave).

A veces tambien tenemos memoria de pez
Según la tesis de Inokuchi se plantea lo siguiente “El aumento de la neurogénesis debido al ejercicio puede acelerar la destrucción de recuerdos en el hipocampo y al mismo tiempo facilitar la transferencia de los recuerdos al neocórtex. La capacidad de almacenamiento de recuerdos del hipocampo es limitada, pero de esta forma se puede aumentar la capacidad total del cerebro”. La moraleja de esto es algo que algún antiguo sabio vio de forma intuitiva, pero sin ver la doble implicación en “Mens sana in corpore sano”, porque parece que una vida más activa también dinamiza el cerebro (por lo menos en los ratones).
Algo que también es interesante mencionar es que como toda máquina, por orgánica, sorprendente, intrigante y compleja que sea el cerebro también tiene fallos (quien no se ha quedado en blanco cuando os preguntaron algo de hace 30 segundos?)… como otro día veremos, una de las principales tareas del cerebro “con diferencia” es ignorar datos, por lo que es normal que de vez en cuando descarte algún recuerdo que no debiera, nada es perfecto.
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