Recientes estudios presentados sobre la fijación de dióxido de carbono emitido por los combustibles fósiles en la Unión Europea, aportan una nueva visión bastante más mala respecto a lo que se creía.
En concreto, se calculaba que aproximadamente un 19% del dióxido de carbono emitido era absorbido por los bosques y praderas, pero los nuevos estudios revelan que el uso del suelo en Europa para la agricultura provoca la emisión de gases de efecto invernáculo de alta potencia que cancelan la fijación del carbono hasta un 2% del total emitido.
La conclusión es clara, debemos replantearnos la alimentación del ganado para que emitan menos metano (darles a las vacas cosas que les den menos gases) y no usar fertilizantes basado en nitratos (o racionalizar su uso).
Si queremos que los ecosistemas y los bosques europeos ayuden contra el cambio climático, debemos cambiar la gestión del suelo en la agricultura de forma inmediata.

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