A todo el mundo le suena el ADN, que en nuestras células contiene todo el palmo general de construcción de cada una de las partes. Como complemento al ADN que se guarda en los núcleos de las células, se transcribe el ADN en unas cadenas de ARN que se usan básicamente para “expresar” los planos del ADN para que la célula y el cuerpo en definitiva haga lo que le toca en cada momento.

El problema radica en que a veces lo que las recetas que pedimos vía ARN conducen a comportamientos aberrantes de las células que pueden producir cáncer y muchas otros problemas.

Desde 1998 se descubrió que se podía interferir la “expresión” de un determinado gen, atacando la cadena de ARN que actuaba a modo de pedido de fabricación dentro de la célula.

Si bien estos métodos han existido no eran eficaces, pero en el MIT parece que han encontrado un nuevo método que no solo es ORDENES de magnitud superior a los anteriores en terminos de eficiéncia , sino que permite inhibir la expresión de “conjuntos” de genes.

El nuevo sistema hace que las moléculas se acoplen a la cadena concreta de RNA a inhibir cuando sale del núcleo y la destruyan.

Este nuevo método podría abrir el camino para terapias genéticas mucho más sofisticadas y eficaces en un futuro no muy lejano, si sigue probándose eficaz, dado que este sistema permite no solo nuevos tratamientos contra enfermedades como el cáncer, Alzheimer, sino que además abre todo un abanico de posibilidades de interferencia en los métodos de transcripción y replicación en las enfermedades víricas.