
En cinco años podría existir un mapa de las conexiones de alto nivel de las distintas regiones del cerebro, eso que nos hace humanos y inhumanos.
Distintos equipos de investigación están “enseñando” a superordenadores a identificar las conexiones en el cerebro en base imágenes de cortes, que hasta ahora tenían que ser estudiadas a mano para determinar cada conexión, haciendo inviable en cerebros complejos trazar un mapa de conexiones.
Para hacerse una idea del tamaño de la tarea, se han tardado aproximadamente 12 años en hacer el mapa del “cerebro” de un gusano que tiene menos de 400 neuronas y el reto que se afronta actualmente es del orden de miles de millones de neuronas y decenas de miles de millones de conexiones, un reto titánico.
La secuenciación de ADN parece un reto, pero comparado con el trazado de un mapa de conexiones tridimensional del cerebro, parece un juego de niños. Los progresos actuales deberían permitirnos trazar mapas de alto nivel de las “líneas” entre regiones del cerebro en unos cinco años y más adelante disponer de un mapa con las conexiones de las neuronas individuales y/o clústeres de neuronas.
Estos nuevos conocimientos nos conducirán a una mejor comprensión del funcionamiento de nuestro cerebro y en definitiva sobre como pensamos, como recordamos y como sentimos todo aquello que nos hace humanos y que quien sabe si realmente estamos compartiendo en su mayor parte con los chimpancés.
Quizá cuando nuestro mapa este completado y miremos los mapas de otras especies seamos realmente capaces de saber qué es lo que nos hace “humanos”, no por ser salvajes y crueles, sino por la capacidad de elegir no serlo.





